| Compañía Industrial Cervecera
(Cervecería Santa Fé):cuando la calidad no es espuma.
Un vaso de cerveza helada y espumeante esconde detrás un
complejo proceso de producción. Desde el momento en que la
malta ingresa a la planta hasta que el producto madurado final se
embotella, se realizan centenares de degustaciones y análisis
fisicoquímicos en distintas etapas del ciclo para asegurar
que la bebida satisfaga los requerimentos del manual y el paladar
del consumidor. "Nuestra filosofía de calidad es obtener
una cerveza repetitiva y constante no sólo en las variables
de laboratorio sino en sus características organolépticas
(sabor)", enfatiza René Florian, jefe de control de
calidad y medio ambiente de Compañía Industrial Cervecera,
ex Cervecería Santa Fé y filial de la Compañía
Cervecerías Unidas de Chile. En sus dos plantas de Santa
Fé y Salta la empresa produce 1,6 millones de hectolitros
anuales de las marcas Santa Fé (desde 1912), Schneider, Salta,
Córdoba, Río Segundo, Rosario y -bajo licencia, desde
1999- Budweisser. En total, alrededor del 13% del mercado cervecero
argentino.
La implementación del sistema LIMS Qualify 9000 para la
gestión de calidad del laboratorio, en 1999, formó
parte integral de un rediseño de la política integral
de calidad en la empresa. "El Qualify 9000 se transformó
en una herramienta muy importante. Ahora tenemos datos confiables
y un esquema de trazabilidad que permite reconstruir el lugar de
la falla cuando un lote salió defectuoso, lo que, por otra
parte, es una exigencia legal para la industria alimenticia",
resume Florian. El sistema desarrollado por Analyte S.A. pronto
habría de demostrar su versatilidad en distintos planos.
Múltiples exigencias... y beneficios.
El sector laboratorio de la Compañía Industrial Cervecera
controla múltiples materias primas, insumos y productos en
proceso: el agua que se potabiliza en la planta y no debe tener
olor y sabor; la malta a partir de la cual se hacen cocimientos
para extraer el azúcar; los tanques donde ese azúcar
fermenta y luego madura la cerveza; las etiquetas y cajas de cartón
donde se van a transportar los packs de latas. "Se calculan
0,2 análisis por hectolitro de cerveza producida: unos 20
o 25 mil análisis por mes", dice Florian.
Antes de que se implementara el LIMS, había un territorio
relativamente propicio para el error, las omisiones o los malentendidos.
"Todos los resultados de los análisis se ingresaban
en un papel o una planilla excel (en el mejor de los casos), y cada
sector y el laboratorio llevaban registros individuales que dificultaban
la interacción", comenta el especialista. "Los
datos no eran confiables: no se podía rastrear quien realizó
el análisis o quien lo había pedido. Se tardaba en
reconstruir qué anduvo mal durante el proceso cuando un lote
no cumplía las especificaciones. Expedición podía
despachar un producto que se debía retener. Y el área
de almacenes podía aceptar el ingreso de una materia prima
que había sido rechazada en el laboratorio."
Los LIMS, por definición, son sistemas de gestión
de información de laboratorios, aunque el Qualify 9000 fue
pensado para satisfacer tanto las necesidades de los usuarios de
laboratorio como las de otras áreas o sectores de la empresa.
Si bien es cierto que a la gente de laboratorio le ahorra mucho
tiempo porque la rutina de muestreo se dispara en forma automática,
también los operarios de producción de la cervecera
no necesitan estar pendientes de qué análisis tomar
y en qué momento: el mismo sistema va "avisando"
cuándo hay que recolectar las distintas muestras cada vez
que se ingresa en el software el inicio de una operación
determinada, por ejemplo, la fermentación de un lote. Por
otra parte, el personal de ese sector dispone de todos los datos
en línea y tiene acceso inmediato a los datos históricos,
con lo que puede trazar tendencias o evaluar la evolución
de determinado parámetro en el tiempo. El LIMS tiene hasta
el momento 14 usuarios en el laboratorio pero 35 más en otras
áreas de la empresa.
Aunque no está medido, se supone que el Qualify 9000 debe
haber disminuido la cantidad de lotes de producción rechazados
o descartados, aumentando la eficiencia de los procesos.
"Es una herramienta indispensable desde el punto de vista
de la calidad", enfatiza Florian. Cuando hoy la gente de producción
dispone retener un lote (por ejemplo, por problemas con la llenadora
o pasteurizadora en el sector de envasado), entra al LIMS e imprime
un protocolo de retención donde se especifica qué
cantidad, cuándo, quién y por qué decidió
ese procedimiento. Esa información le llega al área
de expedición y por eso ahora es imposible que se ese material
se termine despachando por error. Lo mismo ocurre -a través
de un mail automático dirigido al jefe de expedición-
cuando el laboratorio constata que una muestra no cumple con los
requerimientos especificados.
Listo para seguir mejorando.
El LIMS de Qualify 9000 utiliza la misma tecnología "multi-tier"
en que está basada Internet y que separa efectivamente la
aplicación en varias capas. Esto permite mantener las reglas
del negocio separadas de los programas y del modelo de datos subyacente,
y además facilita la aplicación de interfaces con
otros sistemas de administración o producción de la
empresa. "Hoy hay interfaces con el sistema de almacenes (el
LIMS dispara una agenda de muestras para cada materia prima que
ingresa) y con el sistema de gestión comercial, para ingresar
las devoluciones del producto", comenta Florian. "En el
futuro, estamos pensando en implementar otras interfaces para que
la gente de producción no deba ingresar todos los eventos
y que se pueda capturar en forma directa algunos datos de los equipos
del laboratorio."
En tres meses de entrenamiento, todo el personal aprendió
a manejarse con soltura con el sistema. Ninguno de ellos hoy volvería
atrás.
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