Visión, innovación
y trayectoria.
En sus nuevas oficinas de la calle Bolívar, a pocos metros
de la Plaza de Mayo, los ingenieros y especialistas en sistemas
de Analyte S.A. hablan de sus dos productos con el orgullo de
padres. El sistema LIMS de gestión de calidad de laboratorios,
Qualify 9000, ya está mejorando la eficiencia y costos
de operación de plantas petroquímicas, agrícolas,
alimentarias, farmacéuticas y mineras. Y el flamante sistema
InQuality asoma como una herramienta eficaz y flexible para la
gestión de calidad integral de la empresa.
Sin embargo, la historia de Analyte reconoce orígenes
que se remontan a los tiempos en que las PC recién empezaban
a asomar en el mercado. Y a lo largo de su trayectoria fue acompañando
y anticipando en muchos casos las corrientes de desarrollo de
herramientas informáticas para la gestión de calidad
de las empresas. "A comienzos de los 80 ya vimos el auge
que podía tener la aplicación de las PCs y la informática
en las industrias. Y no nos equivocamos", resalta el ingeniero
Mario Zito, director de Analyte.
La compañía precursora de Analyte fue Soft-Lab,
fundada por Zito y dos colegas en 1983. Orientada inicialmente
a proveer soluciones informáticas a empresas petroleras,
el primer desarrollo consistió en una base de datos que
debía contener toda la información de centenares
de pozos de producción en yacimientos de APCO y Petrolera
Perez Companc. Este producto se terminó transformando en
un estándar dentro del ramo y fue adoptado por empresas
como Bridas, Amocco y regionales de YPF. Entre sus rasgos innovadores
se destacaban la utilización de la PC como una herramienta
de análisis de información histórica y la
introducción de interfaces gráficas amigables, al
estilo de lo que mucho tiempo después haría Microsoft
con Windows.
Por esos años, la empresa también desarrolló
un exitoso sistema de información dinamométrica
para la adquisición de datos a distancia en boca de pozo,
lo que habilitó la telesupervisión de los yacimientos.
"Un aspecto importante es que a partir de ahí ganamos
experiencia en la tecnología de objetos distribuidos y
la arquitectura three-tier o de tres capas, las que luego aplicamos
en el desarrollo de nuestro LIMS Qualify 9000", destaca Zito.
La arquitectura de tres capas, la misma en que está basada
Internet, permite aislar las reglas del negocio de lo que son
los programas y el servidor de base de datos, lo que reduce los
costos de mantenimiento y actualización.
Una ventaja de raíz.
El paso que habría de transformar a Soft-Lab y germinar
más tarde a su sucesora, Analyte, empezó a darse
en 1994. Entonces, la empresa fue convocada a trabajar en un proyecto
de integración de sistemas para Refinerías del Plata
y detectó la necesidad de un sistema de información
de laboratorios para la planta. Este sistema se iba a convertir
en la primera versión de un LIMS, que, a diferencia de
los que se conciben tradicionalmente, no estaba pensado como una
mera herramienta de gestión interna de los laboratorios
sino como un instrumento para mejorar la interacción del
laboratorio con la planta. "Es una ventaja competitiva de
nuestro LIMS que aún exhibimos: debido a que surgió
como parte de de un proyecto de integración en una planta
compleja, no está pensado desde el laboratorio sino desde
la planta al laboratorio", grafica Zito. Hoy el Qualify 9000
lo usa el personal del laboratorio pero también quienes
trabajan en la planta de producción y los agentes de venta,
entre otros.
Este primer LIMS, con algunas variantes, también se implementó
poco después en plantas de agroquímicos y edulcorantes
de Monsanto. Pero la historia no terminó ahí. La
nueva versión del Qualify, la 3.0., nació en 1998
para satisfacer una propuesta de Perez Companc: desarrollar un
único software que manejara la gestión de calidad
de los laboratorios en las distintas áreas de negocio de
la compañía. "Había que desarrollar
un sistema funcional que se adaptara a químicas, petroquímicas,
mineras, forestales, etcétera. Un desafío complejo,
pero lo logramos", subraya Zito.
Con el objeto de responder a necesidades y rutinas productivas
tan disímiles, el LIMS de Soft-Lab (Analyte) recurrió
a la tecnología del "framework". El framework
es una aplicación semiterminada para un dominio particular,
en este caso un sistema de información de laboratorios,
que tiene subdominios que se especifican para las distintas áreas
de negocios. "La idea de un framework es que hay una gran
parte estándar, aplicable a cualquier rama de actividad,
y ciertos componentes que son variables y específicos para
cada empresa", explica Zito. "Esto implica que nuestro
LIMS es flexible y apto para funcionar con la misma base en diferentes
tipos de empresas".
Para su desarrollo también se concibió introducir
la arquitectura three-tier (cliente-aplicación o "reglas
del negocio"-base de datos) que ya había sido implementada
para el control remoto de los pozos de petróleo. Además
se impulsaron dos grandes tecnologías que poco después
habrían de popularizarse en forma masiva: el uso de agentes
y el lenguaje XML como una manera portable de transferir datos
entre distintas aplicaciones del sistema. (hoy, por ejemplo, el
lenguaje XML se expandió en la web para transportar información
entre compañías según la modalidad "B
to B").
A fines del año 2000, Analyte se desprendió de
Soft-Lab para seguir desarrollando todo el área de gestión
de calidad en empresas. Una larga trayectoria de éxitos,
jalonada por la ejecución solvente de proyectos informáticos
visionarios, constituyen el mejor respaldo para las empresas que
recurren a sus servicios.