El sistema de Analyte aplica la tecnología
de gestión de contenidos para el área específica
de calidad, inaugurando una nueva categoría de productos
informáticos.
Como dijo el filósofo y físico argentino Mario
Bunge, radicado en Canadá, quienes no innovan se estacan
o decaen. El sistema InQuality para la gestión integral
de calidad parece responder con creces a ese desafío. El
producto de Analyte SA es el primero del mercado que utiliza tecnologías
de gestión de contenidos (content management) aplicadas
en forma específica al área de calidad, lo cual
le confiere ventajas y utilidades únicas.
"InQuality no sólo maneja el despacho y la distribución
de copias de documentos y la administración de sus nuevas
versiones, como hacen los sistemas convencionales de gestión
documental, sino que interpreta los contenidos y resuelve toda
la problemática de calidad", destaca el ingeniero
Mario Zito, presidente de Analyte. "Opera desde la actualización
de normas y procedimientos hasta el cálculo de indicadores,
el procesamiento de reclamos o la articulación de acciones
correctivas".
El secreto reside en que InQuality aplica a la gestión
de calidad dos tecnologías de avanzada: la de documentos
estructurados y la de agentes, que permiten procesar toda la información
de la empresa como "documentos" y a su vez mantenerlos
a estos sincronizados entre sí.
Así, InQuality utiliza una sola plataforma básica
para considerar como "documentos" no sólo a normas,
procedimientos o informes de auditoría, sino también
a las acciones correctivas, los reclamos, las ideas o sugerencias
o el presupuesto anual. "Todos los documentos quedan vinculados
al sistema de calidad, y eso es muy rico y valioso para las empresas",
sostiene la doctora en física Viviana Cazoll de Joncquel,
gerente de proyectos de Analyte.
Zito explica un ejemplo práctico de esta aplicación,
vinculado, en este caso, a un reclamo: "A partir del reclamo
de un cliente, la empresa inicia una investigación para
saber donde surgió el problema, sugiere soluciones para
que no se repita, implementa estas soluciones y reporta al cliente
las causas. Puede ser que el motivo sea un defecto de fabricación
o proceso, o bien un mal uso del producto de parte del cliente:
en este caso, podría ser que eso genere un apartado en
un manual de uso del producto. A través de InQuality, el
reclamo, que se considera un documento, podría tener una
referencia a este apartado del manual de uso del producto. Si
el cliente levanta luego el mismo reclamo por otra partida, el
sistema permite ingresarlo como un nuevo reclamo o como una nueva
versión de un reclamo anterior. Toda la información
aporta a la base de conocimiento de la empresa, y puede hacerse
accesible, al menos parcialmente, a todos los clientes, lo que
coincide con la tendencia creciente a transparentar la información
de calidad."
El InQuality puede reemplazar a sistemas engorrosos de gestión
de calidad en papel o informatizados, pero que no son ágiles
para manejar referencias o asegurar la distribución de
nuevas versiones de documentos. El sistema de Analyte, en cambio,
es "web-enabled" y posibilita que cualquier browser
dentro o fuera de la planta acceda de forma inmediata a las actualizaciones
o cambios en la documentación, lo que no obstruye el proceso
de mejora contínua.
A su vez, en virtud de la tecnología de agentes, genera
avisos a las áreas pertinentes de la empresa cuando nuevas
versiones de documentos relacionados pueden impulsar la necesidad
de modificaciones en -por ejemplo- las condiciones de almacenamiento
y el manual del usuario.
Según el ingeniero Sergio Zito, gerente de Comercialización
de Analyte, "el InQuality disminuye los recursos humanos
requeridos para administrar el sistema y permite orientarlos hacia
otras tareas; reduce los costos de auditoría; mejora la
relación con los clientes porque se transparenta la información;
y optimiza la eficiencia del proceso productivo, evitando no conformidades
y mejorando la calidad del producto final".
InQuality ya está en el proceso final de implementación
en la planta San Lorenzo de Pecom Energía, cerca de Rosario,
y en la petroquímica Innova de Porto Alegre, en Brasil.